viernes, 27 de agosto de 2010

Módulo I : Cultura Mediática

RECONSTRUYENDO MI CULTURA MEDIATICA

Mi nombre es Jennyfer Leguizamo Martínez, nací el 29 de agosto de 1989. Actualmente tengo 20 años y vivo en el barrio de Boca grande de la ciudad de Cartagena, como cualquier persona he ido construyéndome poco a poco dentro de éste corralito de piedra.
Si bien, en nuestra infancia no teníamos acceso a todos los medios de comunicación que están a la vanguardia como el internet, es evidente que en ese entonces el mas exequible para los niños era la televisión, una caja mágica que llenó mis días de alegría y ansiedad al momento de encenderla para disfrutar mis programas favoritos.
Generalmente las programadoras nacionales los fines de semana tendían a presentar en el horario diurno programas infantiles, desde las 6 de la mañana hasta las 12 del medio día, el mundo no era más que alegría y un derroche de fantasía hasta que llegaban las noticias del medio día.
Coco, Tomillo, Canela, Vainilla, Pimienta y demás ingredientes que conformaban Oki Doky ocupaban los sábados con las mejores canciones, lecciones de vida e inolvidables aventuras. En adelante Topo Gigio, Candy, Popeye, Penélope, Lulu, los Pitufos, Tom Sawyer y demás duplicaban mi atención el resto del fin de semana, pero como nada es para siempre éstos personajes debían decir adiós hasta la próxima semana.
Desde luego no estábamos exentos de lo que la televisión nos ofrecería, en mi gusto, Barbies, fichas de construcción, los nuevos cereales que contenían sorpresas y objetos coleccionables de las películas de moda que presentaba Disney, los zapatos, las galletitas con motivos de tarzán, los yelocos coleccionables de Coca-cola, en fin toda una gama de productos que acompañaban a los muñecos de felpa que decoraban mi repisa y como no mencionar los platos y cucharas con los motivos de Kellogg´s que contenían mi desayuno.
A medida que vamos creciendo vamos perfilando otros intereses y preferencias, imponiendo estilos y acomodando los productos que nos ofrece no solo la televisión, sino también el resto de medios de comunicación, algunos como en mi caso peleábamos los crucigramas que venían en la prensa sin importar el hecho de que pudiéramos llenarlos.
Con la gran oferta y demanda de productos aumentaron los índices de publicidad, y era mas frecuente ver los capítulos de los programas incompletos debido a que el tiempo en su mayoría se iba destinando a este fin. Sin embargo, los espacios televisivos no eran los únicos que presentaban este fenómeno, el internet y los demás medios también, así que los juegos de mesa, libros y videojuegos empezaron a captar mi atención en un nivel mas elevado.
La televisión por cable era todo un boom, ver mis películas y series favoritas sin cortes o con un índice mas bajo de publicidad, de hecho es mucho más atractivo que la tv local. Informarme, realizar actividades cibernéticas y entablar relaciones amistosas sin salir de mi casa es mas de lo que podríamos pedir, acortar distancias en sólo un clic hacen parte de este siglo, donde nuestra vida esta abierta a un mundo de posibilidades.
Ver hechos que tienen sede en otros lugares del mundo en tiempo real es tecnología de información que día a día nos hace vivir experiencias que podrían no afectarnos y que de igual vemos sentimos y de las que nos apropiamos, como el 11 de septiembre de 2001 cuando cayeron las Torres Gemelas en NY, que trascendió en nuestras vidas.
Sin lugar a dudas nuestra memoria mediática es mucho más que solo recordar un hecho un objeto o producto, es toda una cadena interminable que ha marcado nuestras vidas y nuestras miradas hacia el mundo, esas miradas que van al pasado y regresan para decirnos que definitivamente, los seres humanos no somos ¨aburridos¨ , somos tan cambiantes como el clima.